Submitted by Luci on
Erick Torres
17:30
London, UK

REISA: Eight Years Sowing Agricultural Education in Guatemala

The Origin of a Collective Dream

For eight years we worked as a network — a network born from a shared dream, driven by a concrete need: access to economically viable agricultural and ecological education for young people and adults in rural and urban areas of Guatemala.

In our country there are very few opportunities to learn about organic and regenerative agriculture, and without financial resources it is almost impossible to access them. Permaculture and similar movements are mostly oriented toward people with middle and high incomes — that is, people who probably do not directly depend on producing their own food, unlike Indigenous farmers and rural families who do.

In a country where agriculture is one of the main subsistence activities for Indigenous and rural families, monoculture has emerged as an apparently quick and efficient solution. However, it has erased many cultural practices from collective memory and has devalued peasant knowledge to the point where many people feel that their inherited knowledge is not valuable enough to continue carrying forward. Universities and technical schools promote monocultures as a short-term solution, without mentioning that in the long run they generate dependency, soil impoverishment, and the deterioration of communities.

The Work of the Network (2018–2025)

Faced with this reality, a network of five friends — students and professionals in agricultural sciences — began offering courses, workshops, and diploma programmes in permaculture, peasant agriculture, organic bio-inputs, sustainable human settlement design, and environmental awareness.

For eight years, we continuously worked to organise fundraising campaigns to sustain our scholarship programmes for young rural leaders from Guatemala and El Salvador, and shared pedagogical practices with communities in Guatemala, Mexico, and El Salvador.

During these years we reached more than 15,000 people — a number that for us is not just a statistic, but a reflection of everything that became possible when the dream remained alive.

The Challenges of Sustaining a Network

Like any collaborative network, we faced challenges related to organisation, communication, and long-term vision. The greatest challenge was finding the time, energy, and resources necessary to sustain a project that did not generate enough income for us to live from it. Each member's contributions were rooted in the same steadfast dream of creating accessible learning spaces for all, but over time our lives started to change and the need for a stable livelihood became a increasing priority.

In the last three years (2022–2025), some members of the team have had to withdraw from REISA in order to look for full-time employment. Those of us who continued offered services in organic agriculture and ecological design, but it was difficult to make a living solely from this collective project.

To move forward we needed to strengthen areas such as communication, coordination, and logistics — the aspects that require the most resources — but we were unable to do so because each of us gradually assumed new family and professional commitments that were beyond our control.

The Closure of the Network and Its Fruits

The network left us with a community of friends, with experiences that shaped the people we have become today, and with lessons that strengthened us at every level.

In November 2025, the two families who still formed part of REISA met and made the decision we did not want to make but knew would eventually come: to stop functioning as a network, aware that a network requires more than we were able to give.

We can think of REISA as a compost system: eight years of collective work have allowed stronger seeds to germinate. From this fertile soil two Escuelas del Campo (Field Schools) have emerged in the Guatemalan highlands, moving forward today with lived experiences, lessons learned, and mistakes transformed into wisdom.

A New Chapter: The Field Schools

Today each member of the network continues working autonomously in agricultural and ecological education. The network as a structure has come to an end, but the human relationships have grown stronger. More than colleagues, we are a family that supports one another and continues to collaborate whenever possible.

The two schools that continue this work are:

  • Escuela del Campo Kasliq Ulew, in Pueblo Viejo, Momostenango
  • Escuela del Campo Jaguarundi, in San Pedro La Laguna, Lake Atitlán

We continue with the dream intact: that agricultural and environmental education be accessible to young people and rural leaders from Guatemala and from around the world, contributing to the food sovereignty of their families and communities.

Written by: Erick Torres – Founder of REISA and the Escuela del Campo Jaguarundi
Guatemala, March 5, 2026.

 

REISA: Ocho años sembrando educación agrícola en Guatemala

El origen de un sueño colectivo

Durante ocho años trabajamos en red, una red que nació de un sueño compartido, impulsado por una necesidad concreta: el acceso a formación agrícola y ecológica económicamente viable para jóvenes y adultos en zonas rurales y urbanas de Guatemala.

En nuestro país existen muy pocas oportunidades de aprender sobre agricultura orgánica y regenerativa, y si no se cuenta con recursos económicos, es casi imposible acceder a ellas. La permacultura y movimientos similares están orientados, en su mayoría, a personas con ingresos medios y altos; es decir, a personas que probablemente no dependen directamente de producir sus propios alimentos, a diferencia de los campesinos indígenas y las familias rurales que sí lo hacen.

En un país donde la agricultura es una de las principales actividades de subsistencia para familias indígenas y rurales, el monocultivo ha llegado como una solución aparentemente rápida y eficiente. Sin embargo, ha borrado de la memoria colectiva muchas prácticas culturales y ha desvalorizado el conocimiento campesino, hasta el punto en que muchas personas sienten que sus saberes heredados no son suficientemente valiosos para continuarlos.

Las universidades y escuelas técnicas promueven los monocultivos como solución a corto plazo, sin mencionar que a futuro generan dependencia, empobrecimiento de los suelos y deterioro de las comunidades.

El trabajo de la red (2018 – 2025)

Frente a esta realidad, una red de cinco amigos —estudiantes y profesionales en ciencias agrícolas— comenzó a ofrecer cursos, talleres y diplomados en permacultura, agricultura campesina, bioinsumos orgánicos, diseño de asentamientos humanos sostenibles y concientización ambiental. 

Durante ocho años continuos trabajamos, realizamos campañas de recaudación de fondos para sostener nuestros programas de becas para jóvenes líderes campesinos de Guatemala y El Salvador, y compartimos procesos de formación en comunidades de Guatemala, México y El Salvador.

En estos años llegamos a más de 15,000 personas — un dato que para nosotros no es solo una cifra, sino el reflejo de todo lo que fue posible cuando el sueño se mantuvo vivo.

Los desafíos de sostener una red

Como todo trabajo en red, tuvimos dificultades de organización, comunicación y visión a futuro. El mayor reto fue contar con el tiempo, la energía y los recursos para sostener un proyecto que no nos generaba un ingreso suficiente para vivir de él. Cada integrante aportaba desde el sueño intacto de abrir espacios accesibles, pero al mismo tiempo nuestras vidas fueron cambiando y requiriendo de un sustento económico estable.
En los últimos tres años (2022–2025), algunos miembros del equipo tuvieron que retirarse de REISA para buscar trabajo de tiempo completo. 

Quienes continuamos ofrecimos nuestros servicios en agricultura orgánica y diseño ecológico, pero nos resultaba difícil vivir únicamente de este proyecto colectivo. Para seguir adelante necesitábamos fortalecer las áreas de comunicación, coordinación y logística — que son las que más recursos demandan — y no logramos hacerlo, porque cada quien fue asumiendo nuevos compromisos familiares y profesionales que estaban fuera de nuestro control.

El cierre de la red y sus frutos

La red nos dejó una comunidad de amigos, experiencias que dieron forma a las personas que hoy somos, y aprendizajes que nos fortalecieron en todos los niveles. En noviembre de 2025, las dos familias que aún formábamos parte de REISA nos reunimos y tomamos la decisión que no queríamos tomar, pero que sabíamos que llegaría: dejar de funcionar como red, conscientes de que una red exige más de lo que éramos capaces de dar. 

Podemos pensar en REISA como una compostera: ocho años de trabajo colectivo han hecho germinar semillas más fuertes. De esa tierra fértil nacieron dos Escuelas del Campo en el altiplano de Guatemala, que caminan hoy con las experiencias vividas, los aprendizajes obtenidos y los errores convertidos en lecciones.

Un nuevo capítulo: las Escuelas del Campo

Al día de hoy, cada miembro de la red continúa trabajando de forma autónoma en educación agrícola y ecológica. La red como estructura llegó a su fin, pero las relaciones humanas se fortalecieron: más que colegas, somos una familia que se apoya mutuamente y sigue colaborando donde es posible.
Las dos escuelas que seguimos adelante somos:
- Escuela del Campo Kasliq Ulew, en Pueblo Viejo, Momostenango.
- Escuela del Campo Jaguarundi, en San Pedro La Laguna, Lago de Atitlán.

Continuamos con el sueño intacto: que la educación agrícola y ambiental sea accesible para jóvenes y líderes campesinos de Guatemala y del mundo, contribuyendo a la soberanía alimentaria de sus familias y comunidades.
 

Escrito por: Erick Torres - Fundador de REISA y la Escuela del Campo Jaguarundi.
Guatemala 5 de Marzo, 2026